El cuidado de un producto artesano

Cuidamos los detalles en todo el proceso de transformación de la aceituna en aceite, desde que las olivas llegan a la almazara hasta que se sirve el aceite de oliva virgen extra en la botella.

Olea es el reflejo de un trabajo bien hecho, del cuidado en cada fase del proceso y de la pasión por la tradición olivarera.

Analítica agrícola
durante todo el año

Contamos con ingenieros agrónomos y técnicos especialistas en el cultivo del olivo, los cuales siguen un protocolo preestablecido para optimizar cada fase en la maduración de la aceituna.

Aspectos como el laboreo, el riego, la poda, la fertilización, los cuidados fitosanitarios y el mantenimiento del suelo se cuidan con mimo, recopilando información durante todo el año para adelantarse a los posibles desajustes metereológicos y/o endémicos; garantizando la más alta calidad de la aceituna que dará origen al aceite de oliva virgen extra Olea.

Recogida por vareo para un mejor cuidado del olivo

La técnica del vareo es la más idónea para realizar la recogida de la aceituna, pues no daña las ramas del olivo. De esta forma el árbol no sufre y se mantendrá sano para la siguiente temporada.

Con herramientas manuales, nuestros olivareros, recogen las aceitunas en los meses de octubre y noviembre para seguidamente transportarlas a nuestra almazara dónde SOLO nos quedamos con las mejores. Así, garantizamos un acabado puramente premium y de una calidad uniforme.

Tolvas piramidales transparentes

Es un rasgo distintivo de nuestra almazara. Nuestras tolvas, que en la mayoría de almazaras son opacas y metálicas, están fabricadas con estructura metálica pero paredes de vidrio transparente.

De esta forma, vemos en todo momento en que estado se encuentran las aceitunas de su interior y nos es más fácil dejarlas limpias para la siguiente remesa.

Conservación en ánforas de barro

Otro rasgo distintivo de nuestra almazara son las grandes ánforas de barro donde almacenamos el aceite. Tradicionales recimpientes que ya usaban los primeros olivareros.

Este material facilita la eliminación de los posos de decantación, así como la conservación del aceite a una temperatura óptima.

Cobertura de agua para un mejor aislamiento térmico

Es probablemente, junto a los techos espejados y los ventanales decorados, lo que más llama la atención de nuestra almazara.

El lago en los aledaños no es un capricho estético. Sirve de aislante térmico para conservar a la temperatura óptima el aceite que se almacena justo debajo, en las hileras de ánforas de barro.